martes, 27 de octubre de 2009

de los martes 13

Hay quienes creen en el destino y quienes creen en la suerte, yo de lo único que estoy segura es que la mala suerte existe y me conoce muy bien. No me atrevo a llamar destino a esa conjunción de hijaputeces que me suceden tan seguido, le mancharía el romanticismo a esa palabra objeto (de excusas) de cosas más Grandes. Prefiero llamarlas mala leche, asumirlo y ya, y que no me agarren renegando. Pero el martes trece, fue algo diferente, me desperté esperanzada y ansiosa, tenia que ser mi día, como creo en las contrariedades tenía el convencimiento de que algo bueno iba a pasar. Espere todo el día y cuando me había olvidado de semejante boludez, me paso algo muy muy bueno. Que satisfacción enorme confirmar mi teoría. Claro, después viene el miércoles catorce y lo suyo. Pero que lindos son esos ratos en que suceden los milagros.

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